Gastos de envio: Un lastre en el comercio electrónico.

Vender por internet, algo que muy poco a poco vamos consiguiendo en este país, es una labor que depende de muchos factores, entre ellos podemos citar la calidad del producto, el precio, la confianza… o el que hoy quiero tratar, el coste del envío.

De los primeros ya nos estamos encargando: por ejemplo, por regla general, los productos que producimos son de primera calidad, e incluso algunos destacan por ella; en cuanto al precio, tras el proceso de devaluación salarial que estamos sufriendo, los costes de producción son más bajos, con lo que, en muchos sectores nos estamos volviendo muy competitivos; la confianza en la compra online, poco a poco se está consiguiendo, de hecho, muchos de los usuarios de Internet ya son capaces de distinguir entre una tienda real y un Fake, además, las herramientas de pago seguro como Escrow o Paypal son cada vez más usadas.

No obstante, el principal problema que sigue teniendo el comercio electrónico, y por el que no acabamos de despegar, por muy bueno que sea el producto, es el de asumir los costes de envío.

El modelo chino.

Veamos el caso de China, hoy en día el mayor productor mundial. En torno al sistema productivo chino se han creado una serie de Marketplaces donde es muy sencillo que cualquier empresa (o particular mínimamente avispado) pueda vender sus productos pagando una mínima comisión por venta realizada; algunos de ellos incluso, son capaces de colocarte una sola unidad de un producto, en España, con gastos de envío incluidos, por la mitad del precio que en cualquier tienda física.

¿Y esto como es posible?, muy sencillo, los costes productivos son muy bajos y los gastos de envío (mediante Chinapost o Hong Kong Post) son ridículos, y más teniendo en cuenta de que, además, son envíos con número de seguimiento y entrega bajo firma en España.

Un caso concreto que me sucedió con uno de estos Marketplaces, fue que tuve que devolver un producto, comprado por 12 euros con gastos de envío incluidos, porque salió defectuoso; el precio de la devolución a Hong Kong fue, con Correos, de 17 euros, cinco euros más de lo que me costó puesto en mi casa.

Otros modelos europeos.

Pero China no es el único que esta sabiendo moverse en este mercado global, en otros países como Alemania o Reino Unido (por citar los dos ejemplos de los que voy a hablar) están utilizando la formula de crear una central de distribución y, desde ella, exportar a toda la Comunidad, abriendo una serie de páginas web locales en cada uno de los países.

Es el caso de Zooplus, la tienda online de mascotas, envían desde Alemania; o el caso de Opirata, que envían desde Reino Unido, por citar algunas de las más conocidas.

Otro caso real de una compra que hice en Zooplus, ya hacer un par de años, fue el de un producto, bastante voluminoso, que estaba un poco más barato que en cualquier tienda física de España, pero, entre el descuento inicial y que me regalaban los costes de envío (que eran de solamente 2,90 euros para pedidos inferiores a 29 euros), al final me salía más a cuento pedirlo online.

¿Saben cómo me enviaron el producto? ¡¡¡Por SEUR!!!, y lo recibí desde Alemania en solamente dos días, por curiosidad, ¿se imaginan cuanto me costaba reenviar ese mismo producto desde Bilbao a Madrid por la modalidad más barata? (Correos España) 15,25 €. Y tardarían unos cuatro días en entregarlo.

Conclusión: mandar un paquete desde Alemania a Bilbao por SEUR es cinco veces más barato que enviarlo por Correos de Bilbao a Madrid capital.

Como vemos, hay algo que estamos haciendo mal, y bastante, y esta pérdida de competitividad en la gestión de los envíos nos está haciendo perder una serie potenciales ventas minoristas online, ya no solo a Europa, también al resto del mundo. Productos tenemos, pero no sabemos qué hacer con ellos.

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